La Varicela: No solo son “Ronchitas” en la piel

La varicela es una enfermedad muy contagiosa que puede afectar a todas las edades.


Antiguamente se creía que era mejor enfermar de niño por ser una enfermedad leve y pasajera e incluso se sugería juntar a niños enfermos con sanos “para que se enfermen de una vez”. Esta práctica estaba basada en la idea que “mientras más pequeño la enfermedad es más leve”. Aun en alguna medida este argumento parecería cierto (la enfermedad en el adulto es más peligrosa), teniendo al alcance una vacuna que evita la enfermedad, seguir implementando esta práctica es inaudito.



Cómo se contagia:




La varicela no es una enfermedad exenta de riesgos y complicaciones en el niño. El mayor porcentaje de complicaciones (celulitis, neumonía, cerebelitis y encefalitis) se presenta entre los 1 a 4 años.


La varicela es causada por un virus llamado Varicela Zoster, que ingresa al organismo por vía respiratoria, secreciones o lesiones de la piel. Se disemina por el organismo y produce típicamente fiebre alta, malestar general y lesiones vesiculares (tipo ampollitas de agua) en la piel y las mucosas (boca, vagina, glande, etc.) que generalmente produce picazón.



Síntomas:



Estas lesiones de la piel pueden complicarse con bacterias que atraviesan la piel y producen infecciones llamada impétigo, celulitis o una infección más grave con muerte del tejido llamada fascceitis necrotizante. Las complicaciones son muy graves y pueden ocasionar la muerte de los pacientes.


Además, el virus puede producir neumonía o diseminarse en el sistema nervioso produciendo inflamación del cerebro (cerebelitis) con alteración del equilibrio y la marcha así como del encéfalo (encefalitis). Estas complicaciones son muy graves y pueden ocasionar la muerte de los pacientes.


Aún si la enfermedad no se complique la fiebre, las lesiones en la boca, y el malestar pueden producir deshidratación y baja de peso en los niños pequeños.


El virus de la varicela puede quedarse en nuestro cuerpo por años y desencadenar una enfermedad llamada Zoster o culebrilla, que ocasiona lesiones en la piel como vesiculitas acompañadas de un dolor intenso en la zona afectada.





Por eso desde hace más de 10 años, se utiliza en muchos países de manera preventiva una vacuna contra la varicela, que se aplica desde el año de edad con el objetivo de evitar la enfermedad y sus complicaciones en los niños y adultos que no han tenido la enfermedad y no tienen protección contra el virus.


Las personas que tienen inmunosupresión o toman medicamentos que afectan el sistema inmunológico no deben vacunarse, ya que el virus de la vacuna podría producir enfermedad en el paciente que no tiene defensas adecuadas.



Los niños reciben la vacuna al año y un refuerzo alrededor de los 4 años, y los adolescentes mayores de 13 años y adultos deben recibir 2 dosis con un intervalo de 2 meses entre las dos dosis.



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